Fotografía de Graciela Iturbide, 1998 (MAPFRE)

Contraponer a la Muerte inmaterial, evidente
abstracción (innecesaria)
una vida productiva en
ínsulas extrañas de poca
población, algo de fuerza
bruta ejercer en el trabajo,
vivir de lo que crece por
cuenta propia con un
poco de ayuda de la
azada, tallar en madera,
caer a la noche rendido,
vida material.

A las Afortunadas las Sandwich Molucas la Isla de
Man, de Wight, las
pedregosas islas
de Irlanda,
archipiélagos,
lugares donde la
comida callejera
es de alta calidad:
prepondera lo
vegetal, la carne
escasea, yo no
como perro ni
jutía, hormiga o
chapulines. Islas
ruidosas donde
se duerme como
un leño, leño
crepitando en los
braseros y fogatas,
imaginar todo al
Norte: transcurro
y no me percato.

El tiempo en una almadía: lagunas, lagos, ríos de
tamaño mediano,
agua incontaminada,
abundancia de peces,
algas, kelp, ovas, fucus,
y al caldero: el pan
moreno, la sopa espesa,
las hierbas de condimento
silvestres, mezclar la cocina
española y japonesa, y
ahora que la Muerte no
existe, echarme a caminar:
escalar, a simas descender,
dormir sobre musgo en
cuevas no muy hondas,
cercanas a la costa. Horas
de ocio y horas de trabajo
inclementes, la pesca de
mar alta, carpintería,
calafatear. Amasar,
verificar para la
construcción las
medidas precisas,
preparar argamasa
para las sillerías,
hormigón para el
suelo y las paredes
(no todas). Cimentar,
cimborrio en el remate,
los techos puntiagudos
para sentarnos a la
tarde en el mojinete,
y la clásica veleta que
orienta los vientos y
da sus vueltas ajenas
al Tiempo.

No morir. No es necesario morir. Entendamos que es
una pérdida de tiempo.
En las fiestas locales
bailar a la manera
irlandesa, aguardiente
al coleto, cornamusas
y zampoñas, son
pelirrojas, rubio pajizo,
hijas del heno y los
almiares. Mesas para
seis comensales, de
ser posible al aire libre,
pocas palabras casi
plegarias dirigidas a
los antepasados y a
la Madre Naturaleza. No
dar consejos, y menos
a las generaciones
venideras, hacerse
respetar, y mostrarse
respetuosos de la roca,
la lagartija, la cochinilla
y la iguana, montar al
galápago, cansino
avanzar: mundo
adverso a causa
de los fenómenos
atmosféricos, y no
haya héroes, sabios
ni cortesanos.

JOSÉ KOZER
José Kozer (La Habana, 1940). Es uno de los poetas más prolíficos del mundo contemporáneo. El conjunto de su obra suma cerca del centenar de libros de los cuales el más reciente, Nulla dies sine línea (2016), intenta recogerla en su integridad. Ha ejercido la docencia en algunas universidades y traducido al español a poetas de las tradiciones inglesa y japonesa. A la par de un indiscriminado ejercicio de la lectura, ha llevado una reflexión crítica sobre antiguos y modernos, canónicos y emergentes, de la que dan fe los fragmentos de sus diarios, las entrevistas concedidas y los ejercicios en prosa en parte concitados en volúmenes como La voracidad grafómana: José Kozer (2002) y De donde son los poemas (2007). En 2013 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.
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