Una revolución en toda regla a tempo de Balada Tropical

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Intervención de Balada Tropical en el Havana Art Weekend 2019

Balada Tropical es un proyecto principalmente de amigos que decidieron unirse por lo común de una causa: hacer y ser buen arte. Desde las aulas del Instituto Superior de Arte (ISA) en La Habana, hace diez años comenzaron las primeras muestras de que esto sería algo interesante para hablar dentro del quehacer artístico cubano.

El proyecto debutó con siete integrantes, pero por circunstancias varias ahora mismo son cuatro los que defienden a toda costa esta hermandad: Nelson Barrera, Víctor Piverno, Jorge Pablo Lima y Amanda Alonso. Todos ellos son artistas visuales y mantienen sus carreras de forma individual, con estilos propios que poco tienen que ver con lo que hacen como grupo. Sobre esto nos comenta Víctor en entrevista con Rialta: “Creo que la mejor forma de definir lo que hacemos como proyecto es que cuando hay ideas colectivas pues nos unimos y empieza a fluir otra cosa”.

Balada Tropical se erige sobre un concepto multidisciplinario de la práctica artística: fusiona las artes visuales con la música, el performance, la coctelería… Nelson Barrera nos explica: “La mayoría de las veces tratamos de establecer alianzas con otros saberes que van desde las artes propiamente hasta la programación y el deporte”.

“Nosotros marcamos mucho el hecho de la decadencia y cómo se llega hasta ahí –puntualiza Víctor–, y no sólo como un fenómeno propio de este país sino algo que se ve en los jóvenes fuera de Cuba; por ejemplo, en Alemania, que los jóvenes artistas pueden tener un taller entero para producir cosas, muchas veces prefieren buscar ese lugar de realización en la calle, o en otros espacios, o con otros saberes que no vienen del arte mismo. Es por eso que intentamos trabajar con personas distintas que tienen muchos conocimientos precisos y que trascienden un poco nuestra zona de confort.”

Y continúa Víctor: “Cada vez que nos invitan a un espacio, nos adecuamos a él. Desde nuestra esencia buscamos la manera de re-inventarnos. Por ejemplo, en Galería Continua (2018) se hizo una sesión de sonido experimental: PASE (Poesía Arte Sonoro Experimental). Para ello invitamos a doce repentistas tradicionales de Pinar del Río que estuvieron improvisando más de una hora con la base del pie forzado. Todas esas personas que vienen de tocar en espacios rurales llegaron a una galería muy distinta a su contexto habitual e improvisaron sobre las obras que estaban allí; fue una muestra de cómo lo más tradicional se convirtió quizás en lo más experimental.”

Sobre este evento en particular Nelson puntualizó: “Quisimos hacer un nexo entre la improvisación como alternativa de la décima y la crítica de arte, porque al final esos repentistas estaban hablando sobre las piezas expuestas desde algo muy popular, pero que a la vez no representa algo identificativo de este género como lo es opinar sobre arte contemporáneo.”

Las ideas que vienen a la mente de estos jóvenes artistas persiguen siempre nutrir el arte con perspectivas que tal vez siempre estuvieron ahí, pero se necesitó una brisa de Balada Tropical para atraerlas hacía sí, para fusionarlas, para que prendieran y quedaran, y hacer que disfrutemos de estos mix, para revolucionarnos los sentidos.

Sin dudas, estamos ante un proyecto con muchas inquietudes, y lo mejor de todo es que sus confabuladores tienen todos los deseos de saciarlas, indagando por espacios inimaginables para realizar sus intervenciones, caminando hasta donde sea por los materiales para llevar a cabo esas ideas comunes con un sello que los defina como algo único en el panorama actual.

Intervención ‘Prófugos del glamour’ (2011)

En 2011 el grupo presentó la intervención Prófugos del glamour en la Plaza Central del ISA. En las palabras al dossier-catálogo, Ariel Arjona delinea algunas de las claves de las intenciones y perspectivas de estas acciones y las que estaban por venir:

“Balada tropical no es un ejercicio teórico y sí lo es, no legitimarse mediante ecuaciones prefabricadas es la prefabricación de otra ecuación. El propio horizonte empírico, sobre el que se estructura el discurso armónico, es el resultado del referente: razón. Desde el momento en que Balada tropical pretende emanciparse de toda normativa –sin por ello declarar sobre alguna propuesta moral– comienza el ensayo sobre la autonomía como presupuesto de la existencia del individuo.”

En 2011, tuvo su primera presentación el acto de estímulo Halterofilia, para la que fue invitado el boxeador Félix Savón a impartir una conferencia sobre los contactos entre el boxeo y el arte. Al año siguiente, una segunda edición del evento, Halterofilia Tomo II, se realizó en el marco de la XI Bienal de La Habana, en el complejo deportivo del ISA. Sobre esta continuación escribía entonces Jorge Pablo Lima, integrante de Balada:

“[El evento] No propone un recorrido ni una estrategia definidos; intenta quedar en el intento, que el valor de la materia se diluya en el desuso. Halterofilia denota la cualidad intermedia del arte que no precisa manifestarse a favor o en contra de algo. Existe sólo para justificar el tiempo perdido. Pero la justificación es esencialmente un pasatiempo de la memoria colectiva de los objetos que no reclaman un objetivo preciso pues no les interesa. Entonces, de qué trata toda esta parsimonia, si la única finalidad posible radica en ese estado de defunción masiva que estimula el carácter hedónico de la presentación, o mejor, la anunciación renovada de sus prácticas. Halterofilia es por convicción una carrera de fondo. Por oposición, una muestra de fe.”

Intervención ‘El Síndrome de Estocolmo’ (2016)

Otras de las intervenciones de Balada Tropical han sido El Síndrome de Estocolmo (2016), en el Pabellón Cuba y con una duración de dos horas y media, y Nuevos experimentos y observaciones tocando el frío (2016).

En 2017 llegó algo determinante para Balada dentro de su concepto de fusión del arte con otras disciplinas. Esta vez encontraron el vínculo con la coctelería; en el bar El Lucero, con la participación de catorce cantineros en competencia, surgió el coctel Balada Tropical.

Esta nueva propuesta tenía como premisa aunar en un espacio y en un proyecto los conceptos ideoestéticos que habían sostenido y articulado la trayectoria hasta el momento del joven colectivo. En algo que viene a recordar la famosa metáfora del ajiaco de Fernando Ortiz, los baladistas hallaron en la idea del coctel un símbolo que corporeizara su propia experiencia del arte y los discursos que habían estado emitiendo con los eventos anteriores. En la Cuba posnacional del siglo XXI, de restaurantes caros y exuberantes, de cuentapropismo y emprendimiento, de proyectos autónomos que se desmarcan del sistema institucional que exige más de lo que ofrece, Balada Tropical saca el arte de las galerías y lo lleva al bar, al pub, la cantina, el honky tonk… El sitio donde se empalman mercado y placer, ron cubano con marcas de wiski traídas de contrabando de Miami, Ciudad de México o Madrid se propone entonces como “el lugar de la soberanía”. Según sugiere las palabras del catálogo, el coctel convoca sustancias y deseos y gustos de aquí de allá, y por eso es de algún modo generador de libertades:

“En cuanto abre para cada sujeto un «fuera de sí» da lugar a un habla compartida, íntimamente múltiple, unas veces incapaz de articularse con palabras, otras veces palabra sobreabundante. Lenguaje de la aproximación, siempre hechizado, siempre objetivo, y siempre magnificándose en un juego de invenciones que asegura el vínculo con el otro.”

La deliberación de los ganadores del certamen estuvo a cargo de José Rafa Malém (Presidente de la IBA), Rodolfo Pérez Rodríguez (Presidente), Antonio Fernández Andino (Especialista), Yoel Guerra (Profesor de cantina) y el colectivo de Balada Tropical.

Luego de tener el coctel como elemento exclusivo dentro del proyecto, tocó replantearse ideas otras para las futuras intervenciones. Es entonces cuando llegó Speakeasy, que se presentó en la XIII Bienal de La Habana. En el dosier del proyecto se describía la acción de esta manera:

“Speakeasy es una experiencia intelectual contenida en un acto de degustación, y toma su nombre de los establecimientos clandestinos donde se podía beber durante la Ley Seca en Estados Unidos (1920-1933). Esto plantea un punto de vista social en la obra que se refiere al juego estratégico entre lo prohibido y lo permisible, y a la capacidad del arte para revelar y estimular un diálogo en torno a los distintos niveles de tolerancia he interacción entre ambos fenómenos. A partir de ahí, se ha concebido una ruta a través de la ciudad en la que nuestros colaboradores y sus audiencias mantengan un intercambio constante, creativo, efectivo.”

Intervención ‘Speakeasy’ (2019) en la XIII Bienal de Arte de La Habana

Speakeasy se ha presentado en diversos espacios habaneros como Galería La Moderna, la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), Studio 50, Grand Hotel Packard, el Teatro Nacional de Cuba, entre otros. Y en su última aparición, del 12 al 14 de diciembre del 2019, en el marco del Havana Art Weekend, articuló una serie de descargas o encuentros de artistas. Entre ellos coincidieron allí Luis Gómez, Larry J. González, Joaquín Cabrera, Lillebit Fadraga, Jenny Feal, Gretel Medina y Lena Sola. Los eventos tuvieron lugar en La Guanábana Mecánica, espacio sumamente influyente para el arte contemporáneo cubano. Por supuesto, las llamativas barras fueron protagonistas ofreciendo el trago en sus indispensables copas con espuelas de gallo.

La combinación de objetos varios jugando con luces y mensajes casi indescifrables llenaron lo inmenso de La Guanábana Mecánica. Bailar, socializar, refrescarse con un trago único que es arte no sólo por sus colores llamativos, sino por todo el concepto que lleva como reflejo de una generación, de una causa de tantos y tantos sueños.

Conversar con Amanda, Víctor, Jorge Pablo y Nelson fue contagiarnos de buena vibra, deseos de ayudarlos a encontrar un espacio donde realizar sus re-evoluciones de forma permanente, por unas pocas horas sentirnos cómplice de algo bello y sobre todo necesario. Es aprender a hablar despacio pero preciso, eso que tan bien ellos hacen. Nos debemos ese coctel con ron añejo, maracuyá y otros ingredientes que la memoria nos obliga a llevar como un misterio; mejor, así nos sorprende.

Amanda Alonso, Victor Manuel Piverno Barrios, Jorge Pablo Lima, Nelson Barrera, Luis Gomez, Rene Francisco Rodriguez, Ezequiel O. Suarez, Omar Perez, Larry J. González, José Manuel Mesías, Adonis Ferro, Greta Reyna, Pablo Rosendo, Jenny Feal, Joaquin Cabrera Liza, Lillebit Fadraga, Raulito Bazuk, Lena Solá, Gretel Medina Delgado, Eudis Leyva Rosado, Aurora Carmenate, Leonardo Luis Roque, Sergio Marrero, Martha Luisa Hernández, Adriana Jacome, Rogelio Orizondo, Argelia Fellove, Marien Fernández, Juan-Miguel Pozo, Direlia Lazo, Havana Art Weekend, Cubaron, CNA ATRES, Cuba Candela y a todas las personas que de una forma u otra han colaborado con el proyecto…GRACIAS!!!

Publiée par Balada Tropical sur Mardi 17 décembre 2019

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