‘Suavitas su habitat’: Omar Pérez expone en El Apartamento

Omar Pérez en ‘Suavitas su habitat’, vista interior de El Apartamento

Los cajones de Omar Pérez (La Habana, 1964) son cinco, eso escribimos. El mayor lo hizo en el 94 y es también el más grave. La primera vez que fui con Larry a la casa del poeta-gato-de-pelea para conversar sobre su exposición personal en El Apartamento decidimos llevarnos a la galería los cinco cajones… y unos cuantos objetos imprescindibles más: dibujos, linóleos, discos, tijeras, tablas, altares, baquetas de xilófono, palo de agua o caña brava y señas del hábitat del gato. Nos llevamos también un Shangó y dos cuadros de Pablo y Mariano.

Aquel día tocó para nosotros, como tocó, cantó, texteó, este miércoles 20 de noviembre para todos en El Apartamento, cerca de las 7 de la noche, rodeado de su obra visual, faceta mucho menos conocida que las de poeta-traductor-músico-ensayista. Aunque seguro eso de obra visual a Omar no le guste mucho. Le suene a la “gran pena del mundo, a la exactitud de los hombres, la rectitud, la senectud”. A metodología.

Suavitas su habitat, título de la exposición del poeta, escrito en una de esas pizarras suyas que yo leo como mantras, dio inicio a Hoy frío, mañana no, suma de gestos en la que todos los proyectos durarán uno o dos días, entre las muestras habituales de la galería. Un cambio de aires mientras duran otros montajes y desmontajes, un soplo. Hoy frío, mañana no como contaminación de diferentes lenguajes: la poesía, las artes visuales, las descargas del Whatsapp, la cultura popular. Movilización de la página en blanco, de la galería de paredes blancas, del sonido blanco. Mejor la mancha y algún tipo de libertad, la grieta, las asimetrías, la performatividad de anomalías deseables, una actitud descolocada. Por supuesto, otros gatos de pelea serán invitados.

El proceso es central como en cualquier gesto efímero. En el caso de Suavitas… las idas y venidas a casa de Omar, esa casa-mito llena de salitre y con balcones que de noche, como escribió Larry, prometen. Todo el montaje de Suavitas. La risa del poeta como diciendo: “gente de Artes y Letras, suelten regla y nivel: esto lo monto yo, tal como dibujo, pinto y armo mi casa”. Verlo escribir con tiza su advertencia antroposófica y un texto que cantó el día de la inauguración a cajón y sin zapatos: “hay un teléfono que llama y no recibe, hay un teléfono que recibe y no llama”.

Como cierre y desintegración del hábitat efímero que construimos, el artista decidió regalar muchas de las obras expuestas. A la hora que sonó el cajón, algunos textos de libros como Crítica de la razón puta (2010) o Filantropical (2015) retumbaron en El Apartamento.

Pa’ pa’ pa’ tá, blanca, negra, falsa, cadena […] no dejo de soñar con una lluvia que cae y no acaba de empapar […] d cada cual su santo a cada cual su ron. La poesía es el huerto d la evolución la poesía es un herpes cargado de emoción la poesía es un harpa sembrada en un cajón.

La poesía estuvo en todo Suavitas su habitat. Dice Omar en el poema “Artes poéticas”: “un martillo un clavo clávalo en la pared cuelga el martillo”. Tomen nota.

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