Recordando a la soprano afroamericana Jessye Norman

Jessye Norman (Foto Carol Friedman)

A inicios de esta semana, fallecía en Nueva York la soprano afroamericana Jessye Norman, y The Guardian publica testimonios de cantantes, compositores e intérpretes que compartieron escenario y vida con ella. Víctima de un choque séptico, este lunes fallecía a los 74 años una de las figuras más notables de la ópera mundial.

Jessye Norman, legendaria intérprete de la Ariadna en Naxos, de Strauss, y de Los troyanos, de Berlioz, fue escogida para cantar el himno nacional francés en la Place de la Concorde, en ocasión del 200 aniversario de la Toma de la Bastilla, así como para participar en las inauguraciones de los presidentes Ronald Reagan y Bill Clinton. El cantante Rufus Wainwright, el director artístico Clive Gillinson, el tenor Lawrence Brownlee, la compositora Judith Weir, el pianista Iain Burnside, la soprano Lise Davidsen, el barítono Willard White y la mezzo soprano Joyce DiDonato evocan su memoria recordando su amistad, su vida y su carrera musical.

Escribe el crítico musical Martin Kettle:

La voz de Jessye Norman era una fuerza de la naturaleza, un don de los dioses. Cuando ibas a escucharla, sabías con qué te ibas a encontrar. Un tono suntuoso, fluido y voluptuoso era su marca distintiva, junto con su meticulosa atención al texto y a la expresión. […] Sin embargo, Norman no fue sólo una voz inolvidable. Ella fue también una presencia pública –una presencia afroamericana– inolvidable en cuanto evento participara. La conciencia que marcó su arte vocal se extendió sin solución de continuidad a su conducta pública. Sus elecciones para el proyecto discográfico Desert Islands no incluyeron grabaciones suyas sino el discurso de Martin Luther King “I have a dream”. Fue una figura majestuosa en todo sentido, y supo desde el principio al final de su carrera que ella era también una encarnación de sus hermanos y hermanas negros. […] Anécdotas acerca de su comportamiento imperioso eran comunes en el mundo musical. Podía ser intransigente con relación al nivel de calidad que se esperaba de ella y de otros. Y se dice que exigía ser recogida en un Rolls Royce. Pero jamás perdió su altura de gran artista.

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