A la derecha

doblo a la derecha
de mi cama
doblo a la intemperie
de mí misma
me adentro
en los pliegues de la sábana
en mis dobleces
encuentro la pesadilla
de haber despertado a lo mismo

A la izquierda

doblo a la izquierda
recorro en silencio
el trayecto hasta
llegar al parque
me siento
el tiempo y la oscuridad
se confunden
con el banco
donde reposo tranquila

Plomo

Aplomada
no descanso
ni pienso en el amanecer.
Dejo de mirar el cielo
para enterarme de los pájaros
y no es difícil distinguir
la pesadez de lo liviano,
lo negro de lo blanco,
lo absolutamente gris.

Contigo en el hospital de Goldwater

a Julia de Burgos

Cuando aún no era tarde
para resarcir tu nombre
y mi nombre
nos separó la ola,
el viento nos llevó
a la orilla de un mundo
sin espejos
donde mirarte,
pero eras imborrable,
pura tinta.

176058

Dadme mi número
y llevaba tatuado
en mi muñeca el
número de cuenta
176058
de la habitación 1
en el hospital Pavía.

Ya tenía asignado
el número de mi muerte
y nadie me llamaría poeta.

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