Bienestar, ésa es la realidad, y no la idea demasiado
abstracta de la felicidad.

Sentarme al atardecer al pie del Espantapájaros, a
lo lejos deje de dar
vueltas el catavientos,
haya amistad
(distributiva) entre
semillas de cebada
(actividad razonada)
y los gorriones.

Y tener un vientre equino (rumiante) poder digerir
el heno y la fajina.

El rascón a saltos avanza por el espigón, piedras
asimétricas, atrás el
diente de perro,
penetra la bahía: se
conoce que el pájaro
husmea la presencia
de una mancha de
pejerreyes, llegan en
son de paz, treguas
del hambre y su
saciedad: pactar,
concluir con los
mandatos ineludibles
de la Naturaleza,
demasiado se semejan
a las órdenes de Dios,
sus ordenanzas: el león
y el cordero duermen
abrazados, vías de
agua y vías de fuego
por senderos paralelos
con sus funciones
inalteradas, nazca
de la liebre y el halcón
la Quimera.

En tardes de otoño se cierne la primera nevada
del año, un resplandor:
la madre supera la
presencia de la harina
tamizada, el pulso es
perfecto, en el harnero
entre sus manos: la
artesa al horno, agua
y fuego compaginan,
a la mesa el gorrión
y el cordero riendo
pellizcan el pico de
un pan.

Compartir
JOSÉ KOZER
José Kozer (La Habana, 1940). Es uno de los poetas más prolíficos del mundo contemporáneo. El conjunto de su obra suma cerca del centenar de libros de los cuales el más reciente, Nulla dies sine línea (2016), intenta recogerla en su integridad. Ha ejercido la docencia en algunas universidades y traducido al español a poetas de las tradiciones inglesa y japonesa. A la par de un indiscriminado ejercicio de la lectura, ha llevado una reflexión crítica sobre antiguos y modernos, canónicos y emergentes, de la que dan fe los fragmentos de sus diarios, las entrevistas concedidas y los ejercicios en prosa en parte concitados en volúmenes como La voracidad grafómana: José Kozer (2002) y De donde son los poemas (2007). En 2013 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

Deja un comentario

avatar