Hiño
la
masa
del
pan,
acuello
el
pie
del
árbol,
el
aire
asgo,

a izquierda y derecha poternas de vocabulario. En mí lo que
sucede es el lenguaje.
El pan que consumo
bodigo, la consagrada
hostia del diccionario,
antónimo de pan un
corrusco, su ilimitado
sinónimo, mies.

No
miro
el
mundo,
sólo
el
vocabulario:

no miro el sol, lo escribo. Lo leo hecho resistero, solana:
mácula, fácula, afelio.
Ya se puso (por escrito)
noche cerrada a mi
sobresalto, día y noche
trasnochado vivo entre
locuciones (en dos
idiomas). Todo

intransferible.

El hecho, hecho y no palabra. La palabra tres zurcidos
de sílabas, enigmas de
la Nada. En bosques
homónimos me he
perdido, y en mi extravío
equivoco poso por pozo,
orín por orine, a pura
palabrería me he ido
abriendo paso por el
mundo

cercado
de
silencio.
El
despótico

silencio cercano: afasia la Muerte la afónica megalómana.
Y en su contra una
paloma rubescente
se posa en la
contraventana, me
conmina a un hablar
llano, acataré su
llamado a la
simplicidad cuando
convenga: montaré
mi última casa
(prefabricada) en
un altozano de
palabras paroxítonas,
más

no
voy
a
conceder.

Hilo al huso para enhebrar (pespuntes) hebras
a mis tramas (mallas)
sucesivas, dromedarios
salen rumiando y yo
cantando por el ojo de
una aguja de coser en
manos del magnate
del lenguaje (Hoc signo
vinces): me encalabrino
a hacer todo palabra y
sus vestigios, y aquí
para no ir más lejos
asevero que no hay
Muerte, sólo
morronguear de sus
líquidas heces,
reconocerla

catrina,
lechuza,
calaca,
me
dispongo
por
su
reverso
a
ser
su
muy
seguro
espichado
y
occiso
servidor.

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JOSÉ KOZER
José Kozer (La Habana, 1940). Es uno de los poetas más prolíficos del mundo contemporáneo. El conjunto de su obra suma cerca del centenar de libros de los cuales el más reciente, Nulla dies sine línea (2016), intenta recogerla en su integridad. Ha ejercido la docencia en algunas universidades y traducido al español a poetas de las tradiciones inglesa y japonesa. A la par de un indiscriminado ejercicio de la lectura, ha llevado una reflexión crítica sobre antiguos y modernos, canónicos y emergentes, de la que dan fe los fragmentos de sus diarios, las entrevistas concedidas y los ejercicios en prosa en parte concitados en volúmenes como La voracidad grafómana: José Kozer (2002) y De donde son los poemas (2007). En 2013 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.