La Guanábana Mecánica ante el misterio del ‘Dos’

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Fotografía de Alfredo Sarabia

El doble con sus geometrías y misteriosas interioridades nos tienta como el fondo del mar o los espejos. Recuerdo perfectamente en las vacaciones entre mi infancia y mi adolescencia –cuando todavía jugaba con la idea de tener gemelos, pero sobre todo con la de serlo yo misma– cómo me repetía a ratos una probable presentación ante un amigo imaginario. La cosa iba de escuchar mi voz y tratar de desdoblarme y verme a través de los ojos del otro. Algo de vanidad y sobre todo de inmensa curiosidad tiene ese deseo de poder atisbarse uno, enajenado de sí. Un poco de esto debió haber en quienes acudieron el domingo a las 6, hasta llenar el hangar donde se exhibe Dos, la expo de fotografía en la que se sumergió la Guanábana Mecánica (sita en 35 y Paseo, a un paso de la Plaza de la Revolución), abierta nada más y nada menos que el día 2 del mes 2 del año 2020 en La Habana, propulsando simbólicamente en este año bisiesto la coincidencia de fechas.

No hay que desgranar la multiplicidad de opciones que ha ofrecido para el arte y la literatura (especialmente en los mitos, desde lo grecolatino hasta nuestros Ibeyis) el motivo del alter ego, la simetría (equidistancia, sincronía, sintopía) rota o recompuesta del ser y sus andamios (sus amores, su mente, su lenguaje y, claro está, su rostro: su imagen). Esta expo, impulsada por los modelos Malena y Milena Rivalta, y Leonardo y Ernesto Matos, más que interesada en las exploraciones de la imagen dual/similar (en la “efectividad visual” de la repetición), ha querido sumergirse más bien en otra cara de la gemelaridad: las inextricables alianzas (de carácter/complicidades/afectos) que establecen quienes han tenido la suerte de nacer a dúo, casi simultáneamente –como se alude en la promoción hecha por la revista Vistar y refuerza el video de May Reguera, donde el abrazo-retrato de 21 parejas de gemelos se comunica y se prolonga.

Involucrados los artistas visuales Alfredo Sarabia, Adriano Toledo, la propia May, Antonio Hernández, Arnol Sthal, Dianelis Remón, César y Carlos Vilá (también marcados por la sombra del doble), la muestra fue curada por Verónica Alonso y contó con el diseño museográfico y la producción de Mayvic Delgado. Estas muchachas, si bien no son ellas “ni arientes ni parientes”, supieron darle cuerpo al sueño de los modelos y entrelazar las fotos y las obras de videoarte con incursiones performáticas, música en vivo (de los trompetistas Yoel Méndez y Manuel del Busto, los saxo Yennier Stoker e Ismel Rodríguez, la percusión de Johnny Márquez y al piano, el director Kike Rodríguez) y el despliegue del DJ HollowFate. Así que la noche desembocó como otras veces en fiesta memorable, a la que acudieron, por supuesto, otros gemelos de los que pululan por la ciudad, instados por el placer de pensar este lazo que los interconecta.

Porque no hay dos sin uno, y tampoco uno sin dos; porque la otredad sin multiplicidad no es perceptible, y los matices de las individualidades y gemelaridades sólo pueden ser descubiertos en contraposiciones de m/lentes y de cuerpos/voces, luces/sombras, cercanías/lejanías… la expo puede recorrerse como una incursión (y desmontaje o elongación) de las creencias sobre el parecido de “gotas de agua” de este tipo de hermanos. El ojo va del muro o la reja que separa al espejo que junta y divide, y se entra por ahí en esa relación intensa que se crea con quien es casi uno pero no del todo: como demuestran las re/descomposiones de rostros a partir de fragmentos, que idearon Arnol o los Vilá.

La muestra abarca 15 piezas fotográficas, impresas en vinilo, con formatos diversos, en colores o en blanco y negro. En ella, al decir de la curaduría “los modelos de las fotografías encarn[an] los personajes de sí mismos”. La noche fue imaginada entre la representación y la ruptura de la ilusión dramática, ya que algunos de los gemelos interactuaron con el público asistente e hicieron trizas la obra del artista Edel Figueredo, quien expuso especialmente para Dos una pieza hecha de espejos. Por demás, dos integrantes de la compañía Los hijos del director presentaron una coreografía. La pretendida explosión de lo sensorial en diferentes ámbitos (oído, visualidad tri o bidimensional, estática o en movimiento), el diálogo con los clichés y el hacer por el derrumbe de tantos mitos asociados a lo gemelar fueron las armas que buscó desplegar la expo.

El oficio de los fotógrafos y los videastas, las delicadas o las extravagantes formas de abordar los cuerpos de los retratados (manos, torsos, pies, tanto como rostros o siluetas) son parte de la rareza que hará que los visitantes acudan a la Guanábana Mecánica, donde estas piezas estarán todo febrero. Ya nos lo decía aquel que temía a los espejos y no cesaba de asomarse a ellos con la tentación de verse y ver el infinito. Y ya nos lo confirmaron tantos que devoraron y siguen intentando devorar las otredades que los perturban. De lo idéntico a lo distinto, la búsqueda del ser y su deseo de conocer al dos no es más que el camino que lo lleva al uno, que le empuja la cabeza al pozo del yo, a sus difíciles aguas.

Escarbar en las imágenes y en los imaginarios –mientras más aparentemente disímiles o semejantes más estímulo para quienes gustan de pensar arduo y tendido– es parte de lo que deja esta exposición y que me hace considerar ciertos revuelos de la Cuba que se disemina y se repite, de su archipiélago a su cayerío, disperso de Chipre hasta La Florida. Dispersos andamos, aun salidos del odre de estos mares. Y distintos nos hemos tornado al abrigo de distintos límites, heridos por disímiles espéculos. Mas si una aviesa forma nos abras/za, un mismo lente –un poquito distanciado– nos retrata, bien que puede dar cuentas de cuánto se parecen nuestras rabias y nuestros radicalismos… Dicen que lo que más nos molesta del otro es lo que habita en nosotros mismos. Acaso nos vendría bien el ejercicio de mirar el Dos, para pensar a dónde vamos como Uno.

JMR
Jamila Medina Ríos en poesía: Huecos de araña (Premio David, 2008), Primaveras cortadas (México D. F., 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, 2013), Anémona (Santa Clara, 2013; Madrid, 2016), País de la Siguaraya (Premio Nicolás Guillén, 2017), y las antologías Traffic Jam (San Juan, 2015), Para empinar un papalote (San José, 2015) y JamSession (Querétaro, 2017). Jamila Medina en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, 2011). Jamila M. Ríos (Holguín, 1981) en ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier, 2012), cuyos títulos ha reditado, compilado y prologado para Cuba y Argentina. J. Medina Ríos como editora y JMR para Rialta Magazine. Máster en Lingüística Aplicada con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur; proyecta su doctorado sobre el ideario mambí en las artes y las letras cubanas. Nadadora, filóloga, ciclista, cometa viajera; aunque se preferiría paracaidista o espeleóloga. Integra el staff del proyecto Rialta.
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