Nota a la traducción

Ken Liu (Lanzhou, China, 1976) es escritor y traductor de fantasía y ciencia ficción, programador, abogado y futuro cyborg chino-americano. Su obra abarca una nutrida colección de cuentos, muchos de ellos con profundo contenido social, y que remiten a lo que su autor ha llamado irónicamente Silkpunk (que viene a ser una variante sinológica, contagiosa y transcultural, del Steampunk). Más recientemente ha publicado una trilogía de exitosas novelas fantásticas situadas en China. Su cuento “The Paper Menagerie” es la única obra hasta la fecha en ganar simultáneamente los premios Hugo, Nebula, y World Fantasy. Es ganador también del premio Hugo a mejor novela, por su traducción de El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu (no son familia).

Ken Liu: “Lo que esperamos de un anfitrión de bodas”

¡Bienvenido, curioso voluntario!

Has dado los primeros pasos en un camino que esperamos sea fructífero (financiera y espiritualmente) tanto para ti como para la especie humana:

  1. Serás sometido a un vigoroso grupo de exámenes: físico, intelectual, hormonal y psicológico. No te preocupes. Los exámenes sólo están diseñados para confirmar que eres una sede adecuada.
  1. Si pasas los exámenes, tus resultados se añadirán al directorio para posibles parejas Paru. No estamos seguros de cómo las parejas se deciden finalmente por un huésped, pero elegir el lugar de la boda es, comprensiblemente, algo muy personal.
  1. Una vez que hayas sido seleccionado, un doctor de la Brigada de Primer Contacto realizará una ceremonia sencilla e indolora, muy parecida a una vacuna contra el catarro. El Paru de la Primera Parte, más pequeño que la coma al final de esta frase, se inyectará primero (naturalmente), y el Paru de la Segunda Parte, más pequeño que el punto al final de esta oración, se inyectará a continuación. La boda en sí tendrá lugar dentro de tu caudal sanguíneo mientras duermes.
  1. Lo que sucede a continuación es, lo reconocemos, un tanto confuso (después de todo, no llevamos mucho tiempo haciendo esto). Los Paru han prometido tratar tu cuerpo con toda la cortesía que se espera de unos inquilinos responsables. Más allá de las alteraciones mínimas necesarias para acceder a tus sistemas en busca de nutrición, eliminación de desperdicios y comunicación, los Paru no realizarán modificaciones significativas en tu cuerpo. De hecho, albergar a los Paru puede ser muy beneficioso. Después de las bodas, los voluntarios han reportado efectos que van desde un salto de 50 puntos de CI hasta un aumento de sus habilidades atléticas –¿no has oído de ese muchacho que juega para los New York Yankees? (advertencia: la MLB no decide todavía si albergar a los Paru es hacer trampas).
  1. Los Paru también le han prometido a la humanidad un pequeño regalo aleatorio para cada voluntario: una nueva teoría en física, o quizás un poema que nadie pueda leer. ¡Piensa en las ganancias, si tu regalo resulta tener aplicaciones comerciales!
  1. Debes estarte preguntando: ¿por qué? Creemos que los Paru nacieron en los primeros días después del Big Bang, cuando el universo era caliente y pequeño, y los Paru bailaban de estrella en estrella. Pero el universo se ha enfriado desde entonces, las estrellas están muriendo, y las distancias entre todo han crecido inmensamente. Ahora, en este anochecer invernal de la flecha del tiempo, los Paru están demasiado cansados para perseguir luces distantes. Prefieren asentarse en cualquier nicho de resistencia local a la entropía que puedan encontrar. Tú eres un milagro, un bastión contra la luz que se apaga.
  1. Sobre esas “profecías” que has oído –“visiones” donde la humanidad camina hacia las naves que construimos con la tecnología que nos dieron los Paru, donde yacemos en filas ordenadas y compactas para servir de comida a las larvas Paru en nuestro interior durante el largo viaje hasta el próximo puerto donde los Paru puedan repetir el proceso–, vamos, ¿en serio? Verás cuán absurdos son estos rumores después de que hospedes tu propia boda.
  1. La sensación de paz cósmica es indescriptible.

Tu coordinadora, Rita (huésped #233)

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