Impulso Teatro y Peter Handke en La Habana: “Destruir el teatro para volver a encontrarlo”

Puesta en escena ‘Insultos al público’, Impulso Teatro, Sala Adolfo Llauradó, La Habana

[…] el insulto es una forma de comunicarse. Al insultar, nos volvemos más naturales. Hemos caído sobre ustedes. Derribamos los obstáculos que nos separan. Derribamos la cuarta pared. […] Nosotros no vamos a insultarles, sino a emplear los insultos que ustedes utilizan. […] No nos dirigimos a nadie en particular. Vamos a crear un espacio sonoro.
Peter Handke, Publikumsbeschimpfung und andere Sprechstücke

Insultos al público es una obra tan autocrítica y crítica que incluso se critica a sí misma y se contradice constantemente. Es como el bufón de las cortes victorianas, que era incómodo, pero hacía reír, era anarquista y se burlaba del rey, pero también debía estar preso al traje y a las órdenes, porque también hacía de público. La obra sigue vigente […] y es básicamente eso, una crítica a todo tipo de público.
Alexis Díaz de Villegas

El último fin de semana de julio prosiguió la puesta en escena de Insultos al público (1966),[1] del dramaturgo Peter Handke (Austria, 1942), quien reflexiona allí sobre el papel de los espectadores en una sala de teatro. La obra estará en cartelera en la Sala Adolfo Llauradó (sita en 11 entre D y E, El Vedado, La Habana) hasta que inicie septiembre, y contará, mano a mano con las actuaciones de cinco actores jóvenes, con la estimulante presencia –verdaderamente un lujo– del premio Nacional de Teatro, Carlos Pérez Peña (Sagua la Grande, 1938), y del propio director de la pieza, Alexis Díaz de Villegas (Las Villas, 1966), que lidera el grupo Impulso Teatro.

El escritor, guionista, director de cine y traductor Peter Handke, ganador de premios como el Heine y el Franz Kafka, es bien conocido por un vasto sentido de la exploración y por su controvertida perspicacia. Como su novelística, la dramaturgia del autor, de manifiesto aliento vanguardista y obsedida por el tratamiento del lenguaje y el arte de filosofar, cuenta con títulos como: Gaspar, el polémico y El pupilo quiere ser tutor. Con sus traducciones, Handke ha dado cuerpo en austriaco a Esquilo y Sófocles, René Char, Jean Genet, Francis Ponge, William Shakespeare… En el cine, ha dirigido La mujer zurda y La ausencia; ha colaborado como guionista con Wim Wenders en El miedo del portero ante el penalty, Falso movimiento y Cielo sobre Berlín.

Por su parte, la trayectoria del actor, director y profesor Alexis Díaz de Villegas se halla tangiblemente marcada por sus comienzos en Teatro del Obstáculo, con el legendario Víctor Varela (y puestas memorables como Cuarta pared, Ópera ciega o El arca). Recordado por personajes que esculpió con su gestualidad, a su paso por Argos Teatro desde finales de los noventa, en El alma buena de Se-Chuán, La señorita Julia o Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini, actuados en aquella salita de suelo crujiente de madera del 9no piso del Teatro Nacional, y así también por sus incursiones en piezas de El Público como La gaviota o La Celestina, en el Trianón, Díaz de Villegas había vivido ya la experiencia de dirigir y actuar, con el montaje de El trac de Virgilio Piñera.

En los últimos años su presencia en la pantalla grande ha ido ganando preponderancia, de Entre ciclones, Tres veces dos o Larga distancia hasta protagonizar Juan de los Muertos en 2011, la tan comentada película de zombies cubana de Alejandro Brugués. En 2016, debutó en Camagüey junto a su grupo Impulso Teatro, en homenaje a Vicente Revuelta con Balada del pobre BB.

La obnubilación y el apasionamiento que lo han llevado a encarnar esta obra de Handke, como antes esa con referencias a Bertolt Bretch, se hallan escoltados, en efecto, por su deseo de “construir el lenguaje artesanal del teatro” que ha elegido hacer “para compartir sus ideas y sus sueños”, como otros contemporáneos suyos, Carlos Celdrán y Rubén Salazar –al decir de Marilyn Garbey.

Ardua como una marcha de caballería, como un nado sincronizado, como una pizarra humana, Insultos al público ha requerido un ingente aprendizaje textual, el doble de complejo, ya que se trata de bocadillos cuya apoyatura no descansa en la acostumbrada gestualidad que acompaña a una historia orgánica de clásica estructura aristotélica. El propio director lo ha dicho, por su obligada interacción con el público, que es el verdadero protagonista, “la anécdota”, el meollo en que focaliza, literalmente, la obra (y su sistema de luces), cada puesta es un nuevo ensayo para Impulso Teatro, que decidió acoger este largo monólogo “como una obra coral” y aprenderlo fragmentado, a dúo o a coro, en alternativas y penetrantes ráfagas. Un arte dramático difícil el que nos propone Peter Handke a través de Alexis Díaz de Villegas, o viceversa, pues conlleva desaprender, desmontar el hecho teatral, deconstruir los modus actorales, desdramatizarse para ir a la personalidad de cada cual y llegar a expresarse sin mascarada en el escenario. La didascalia de Insultos al público prevé todo eso y mucho más: desde la actitud de los acomodadores del local de representación, hasta la vestimenta del público asistente y la calidad del programa de mano, que lastimosamente no se ofreció, al menos el pasado domingo, en La Casona de Línea.

Un comentario de Igor de Quadra sobre una imagen de la puesta en escena dirigida por Claus Peymann de la obra de Handke, grabada en un teatro de Frankfurt en 1966 –exactamente en el segmento 1h:15m:18s–, nos describe la visión y la experiencia final, que se vive definitivamente con intensidad, al margen de los titubeos actorales de otras zonas de la obra o de esta misma. El ambiente sonoro ha sido creado y lo llena todo, se traga al espectador. El bloguero la analiza así:

Cuatro performers frente a cuatro micrófonos delante de un público en una sala iluminada. En esta imagen minutos antes de concluir la obra se produce un cambio de registro, un salto en la manera de organizar los materiales semióticos de la obra: entran los micrófonos. Esta imagen que se coloca como antecedente en mi memoria de imágenes de otras piezas escénicas vistas en otros videos como son un fragmento de “LSD” (1982) de The Wooster group o “Speak Bitterness” (1994) de Forced Entertainment. Ahí también los micrófonos son parte de la escenografía y al mismo tiempo son una extensión de los cuerpos y las voces de los intérpretes. Los micrófonos amplifican y deforman las voces, como si fueran antiguas mascaras griegas, pero sin la necesidad de cubrir los rostros y permitiendo que los cuerpos puedan presentarse y resonar de otras maneras (menos impostadas, más íntimas quizás). Cada interprete, detrás de su micrófono, aparece y desaparece intermitentemente entre actor, vocalista de una banda rockera, presentador de un programa de televisión o speaker en un mítin político. La recitación es repetitiva y rítmica, en un concierto de múltiples voces que busca tanto el entretenimiento como reventar el propio espectáculo a través de los altavoces que deforman y distorsionan el pensamiento ante una masa de espectadores. Los insultos amplificados resuenan ahora en el teatro, y como todo lo que se microfona y se vuelve megafonía, adquiere ahora una autoridad y un valor social que oscila entre la alerta, el control y emergencia social. La voz metálica y sin cuerpo impone su estatus, los performers suben el tono y la provocación aumenta. Como si el micrófono no fuera una cuestión solo de volumen sino de poder.

Pero qué dicen esos performers en su música, con qué retórica nos atacan para que sea de tal violencia su mensaje. Léase, o mejor, váyaselo a escuchar en boca de Impulso Teatro. Quizás valga la pena ser insultado así, por un wake up!:

[…] Vosotros, los continuadores. Vosotros […] los descarriados, los chivatos. […] Gritones, falsos patriotas, judíos capitalistas, bufones, marionetas, proletarios, rostros pálidos, francotiradores, fracasados […] padres de la patria, troskystas, vosotros […] revisionistas, revanchistas, militaristas, pacifistas, fascistas. Vosotros, intelectuales, nihilistas, individualistas, colectivistas, vosotros, políticamente subdesarrollados, […] los antidemócratas. […] Vosotros, los brontosaurios. […] los mensajeros de la muerte, los candidatos al suicidio. […] Vosotros, los muertos. […] Vosotros, los que estáis abiertos al mundo. Héroes positivos, aborteros, héroes negativos, héroes domésticos de la ciencia, nobles chochos, burgueses degenerados, vosotros, las clases cultivadas, hombres de nuestro siglo, predicadores en el desierto […] tristes figuras, momentos históricos. […] Vosotros, los que construís el porvenir, vosotros, los que nos prometéis un mundo mejor […] vosotros, que pretendéis saberlo todo […] vosotros, personalidades de la vida pública y cultural, […] vosotros honorable público, vosotros, vosotros, prójimo, vosotros. Bienvenidos todos. Muchas gracias y buenas noches.


Notas:

[1] Publikumsbeschimpfung und andere Sprechstücke se representó a mediados de los sesenta en el Theater am Turm, dirigido por Claus Peymann.

JMR
Jamila Medina Ríos en poesía: Huecos de araña (Premio David, 2008), Primaveras cortadas (México D.F., 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, 2013), Anémona (Santa Clara, 2013; Madrid, 2016) y las antologías Traffic Jam (San Juan, 2015), Para empinar un papalote (San José, 2015) y JamSession (Querétaro, 2017). Jamila Medina en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, 2011). Jamila M. Ríos (Holguín, 1981) en ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier 2012), cuyos títulos ha reditado, compilado y prologado para Cuba y Argentina. J. Medina Ríos como editora y JMR para Rialta Magazine. Máster en Lingüística Aplicada con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur; proyecta su doctorado sobre el ideario mambí en las artes y las letras cubanas. Nadadora, filóloga, ciclista, cometa viajera; aunque se preferiría paracaidista o espeleóloga. Integra el staff del proyecto Rialta.
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