‘Habana Brut’: dos ‘outsiders’ en un palacio de Prado

Obra de Jorge Alberto Hernández Cadi, ‘El Buzo’

A pesar de que en la noche del pasado 8 de octubre un torrencial aguacero azotó la capital del país, el mal tiempo no frustró un encuentro con dos outsiders en un palacete de la Habana Vieja.

En la Galería Picabia del Palacio de Prado, sede de la Alianza Francesa de La Habana, se inauguró la exposición Habana Brut de los artistas cubanos Misleidys Castillo (La Habana, 1985) y Jorge Alberto Hernández Cadi, El Buzo (La Habana, 1963).

Comisariada por la Jefa del Departamento Cultura y Ocio de la Fundación ONCE, Mercè Luz, y por el Director Ejecutivo de la National Art Exhibitions of the Mentally Ill (NAEMI), Juan Martín, en la ceremonia de inauguración intervinieron el Embajador de Francia en Cuba Patrice Paoli, el Embajador de España en la Isla Juan Fernández Trigo, y Marc Sagaert, Director General de la Alianza Francesa en el país.

La museografía de Habana Brut, a cargo de Marc Sagaert, reunió un conjunto de obras de dos de los artistas cubanos más reconocidos en un tipo de práctica artística pura, incontaminada de cualquier corriente, tendencia, distante o ajena de la academia, de las modas y modos impuestos por el mercado y la crítica.

Parafraseando a Jean Dubuffet, creador en 1945 del concepto art brut, lo acontecido en el palacio de la calle Prado es una operación de observación, asociación y pronunciamiento puro, crudo, bruto, en un espectro que va de lo rudo a lo tosco, a lo agreste, y a lo selvático del particular universo personal y privado del artista, producto de la singular condición o afección que padecen, y en relación a su manera de entender e interactuar con el contexto social y cultural en que vive.

La obra de Misleidys Castillo nos sitúa frente a una serie de dibujos donde el cuerpo masculino es representado en grandes dimensiones o a pequeña escala. Hay en la curaduría dibujos de cabezas, cabezas y bustos, o cuerpos delineados en trazos negros y gruesos. En ellos la paleta de colores es variada, intensa. Otro detalle que caracteriza la obra de Castillo son los fragmentos de cinta adhesiva con los que fija cada obra en la pared de su cuarto o sobre pliegos de papel y cartulina.

“Misleidys dibuja y pinta musculosas figuras masculinas. Fornidos personajes casi o totalmente desnudos”, comentó el embajador Patrice Paoli en uno de los textos del catálogo de la exposición. Y continúa: “Desde el punto de vista conceptual […] sus piezas vislumbran rasgos de la caricatura: se coloca al hombre como una suerte de súper yo físico, capaz a simple vista de superar cualquier cometido.”

Es poderosa la visualidad de las piezas de Misleidys. En palabras de Paoli, la artista “crea una obra donde se denota un universo en diálogo directo y crítico con el imaginario colectivo que condena a las personas discapacitadas, que se vale del grotesco facial, lo antropomorfo, para construir un discurso lleno de ironía y cuestionamientos sobre el prototipo del ser humano”.

Misleidys Castillo es autista y sorda. En la niñez mostró interés en la pintura, la cual ha devenido único modo de expresión y suerte de vía de comunicación más o menos expedita. Mercè Luz consigna en el catálogo que la de Misleidys es una obra artística consagrada que se expone en museos y galerías.

Jorge Alberto Hernández Cadi, El Buzo, padece una “forma de afección psíquica”. Su obra se apropia del collage y la intervención de fotografías para crear instalaciones. En sus piezas, El Buzo utiliza objetos que encuentra en la basura: partes de muñecas, paquetes de pastillas, cintas de celuloide de viejos filmes soviéticos, fotos en blanco y negro, recortes de periódicos, páginas de revistas, maletas y maletines, un televisor…

Al referirse a los elementos que recoge en la calle y luego utiliza en sus instalaciones, Hernández Cadi revela: “los encontré en una basura, pero en su momento fueron un reflejo de la sociedad, de la vida”.

Objetos, fragmentos de diarios con titulares, leads o palabras recortadas y aisladas de un contexto, junto a textos y dibujos propios, insertados en las fotografías, caracterizan lo expuesto por El Buzo. En opinión de Paoli, “cada uno de estos elementos resemantiza los significados” y “el trabajo evidencia la intervención e imbricación de estos objetos reales con líneas y trazos que los descomponen en imágenes diabólicas”.

Habana Brut no es sólo una muestra de la obra de dos artistas outsiders. En palabras del Embajador de España Juan Fernández Trigo, la exposición de Misleidys Castillo y Jorge Alberto Hernández Cadi “constituye el eje central, pero el proyecto será enriquecido por charlas y proyecciones de documentales de la Fundación ONCE que muestran el talento de artistas españoles con diversidad funcional”.

El programa de actividades alrededor de Habana Brut comenzó el 8 de octubre y finalizará el 7 de noviembre. Durante este periodo varios eventos tendrán lugar en el Salón Guy Pérez Cisneros-Bonnel del Palacio de Prado, sede de la Alianza Francesa de La Habana, y en la Embajada de España en Cuba.

 

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