Fotos berlinesas de José A. Figueroa traen a Cuba la pregunta sobre el poscomunismo

De la serie ‘¿Y ahora qué?’, de José A. Figueroa, 1990 (detalle)

El pasado 6 de noviembre tuvo lugar, en la Embajada de Noruega en La Habana, la proyección comentada de la serie fotográfica ¿Y ahora qué?, del artista José Alberto Figueroa, que fuera realizada entre los meses de mayo y julio de 1990 durante una estancia en Berlín Oriental.

Las palabras introductorias estuvieron a cargo de Cristina Vives, curadora independiente y crítica de arte, que aprovechó el contexto en que fueron realizadas las fotografías para hacer un recorrido histórico por el movimiento de las artes plásticas en Cuba entre finales de los años 80 e inicios de los 90 del pasado siglo.

En su comentario, Cristina recordó cómo la emergencia de una diversidad de voces y discursos estéticos en el periodo, inaudita en los años posteriores a 1959, estuvo acompañada de una serie de manifestaciones de la censura oficial, casi siempre por razones e instancias que no tenían que ver directamente con la institución arte en la isla, pero que, sin duda, hicieron gala de su poder y jurisdicción en cualquier medio o circunstancia.

A propósito de aquellos años, la galerista y crítica de arte estimuló conexiones entre el fin de la Guerra Fría en la Alemania Oriental, que el lente de Figueroa captó, y la interpelación de la plástica cubana de aquellos años al poder, el mismo que clausurara, a sólo tres horas de ser abierta, la expo A tarro partido II (1988) del artista plástico Tomás Esson en la galería de 23 y 12, o la Tropicalia de Flavio Garciandía, o el proyecto de artes visuales Castillo de la Fuerza (1989), que había previsto un total de seis exposiciones, pero la última no pasó a la historia del arte cubano gracias a todos-sabemos-quién.

La serie ¿Y ahora qué? (Und Jetzt?, en alemán) de José Alberto Figueroa surgió a partir de su último viaje a la República Democrática Alemana en 1990 (mayo-julio). Figueroa viajó para exponer una serie fotográfica de su autoría en la Haus der Jungen Talente, en lo que sería el último evento artístico bilateral del gobierno de la isla con el desaparecido país comunista. Posteriormente, la expo se presentaría en junio de 2016 en Casa de América en Madrid, y desde hace un tiempo, parte de ella se expone de manera permanente en el Estudio Figueroa-Vives, una de las galerías independientes más prominentes de La Habana, ubicada en el Vedado.

Fotógrafo de lente inquieto y cuestionador, José A. Figueroa nos propone un proyecto desde su mirada de cubano en lugares y tiempos que están por redescubrirse, por renacer. Hace treinta años que cayó el muro de Berlín; entre los muchos que vieron y sintieron (en primera persona) ese momento emocionante e incierto estaba Figueroa. Artista de luces y discreto (este último, aspecto casi indispensable para el arte de inmortalizar realidades) anduvo las calles de la antigua RDA con una pequeña cámara point and shoot para turistas.

Figueroa dejó para siempre las instantáneas del cambio radical vivido por una ciudad que se acostó dividida y amaneció sin ese pedazo de cemento gris que separaba a familias y sueños, la llegada sin matices de un camión de Lucky Strike en la antigua zona de la RDA regalando cajetillas de cigarros y la publicidad de Coca Cola reinventándolo todo.

Podemos imaginar ciertas expresiones de sorpresa e ignorancia ante todo aquello que irrumpió en la vida de los berlineses del este. Las fotografías de Figueroa nos muestran rostros atentos, otros más cansados pero expectantes, personas asomadas por espacios abiertos del muro descubriendo a sus vecinos, hasta ese momento invisibles.

Cristina Vives explica en el libro José A. Figueroa. Un autorretrato cubano (Turner, Madrid, 2009): “Hay pocas personas en sus imágenes y las pocas que aparecen sugieren sobe todo estados de ánimo: soledad, dolor, curiosidad, temor, osadía. Todo lo fotografió desde el lado de acá del muro, desde el Este aún llamado Democrático; un territorio que sentía todavía seguro.”

Sobre esto último comenta el propio Figueroa en el libro:

Cuando estaba haciendo la foto de la reja rota en Helmut-Just Strasse, donde se ve a una muchacha tratando de brincar al oeste, no fui capaz de cruzar para ver por mí mismo lo que había del otro lado. Tenía miedo ¿Qué podía pasar si me cogían del otro lado? Yo era cubano y tenía lo que se dice, miedo histórico…

¿Y ahora qué?, más allá de una excelente serie fotográfica, viene a proyectar, como un espejo brutal, en medio de la Cuba de hoy, esa especie de cruz que los cubanos y cubanas de la isla llevamos cada día a cuesta: el no saber qué vendrá, qué suerte nos espera, si nos acostaremos comunistas y al día siguiente nos sorprenderemos capitalistas, o si ya somos capitalistas y seguimos creyendo que somos más socialistas y humanos que nadie. Figueroa entonces, en el lejano 90, vio algunas de las respuestas in situ. Sus fotos de la caída quizás nos ayuden a encontrar las nuestras aquí en La Habana.

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