Del coraje y la complejidad de Olga Tokarczuk, premio Nobel de literatura

Olga Tokarczuk

Apenas unos días antes de que la Academia Sueca hiciera público el otorgamiento de los premios Nobel de literatura de 2018 y 2019 a la polaca Olga Tokarczuk y al austriaco Peter Handke, respectivamente, el poeta Jacek Dehnel, traductor al polaco de Philip Larkin y Osip Mandelstam, publicaba en la plataforma literaria digital Literary Hub un sustancioso comentario sobre la obra de Tokarczuk, centrado sobre todo en la monumental novela Los libros de Jacob.

Dehnel, que considera a Olga Tokarczuk como la más importante autora polaca viva, reflexiona con acierto profético sobre el gradual reconocimiento internacional alcanzado por la escritora (premios, traducciones, inclusión en listas de bestsellers, adaptaciones cinematográficas…), proceso que se corona hoy con la noticia del otorgamiento del Nobel. Para el poeta, existe más de una similitud entre la autora y el destino del protagonista de Los libros de Jacob, “que procede de las fronteras indefinidas y pantanosas de Europa, de tierras consideradas con indiferencia cuando no con superioridad, como casi todas las cosas que son parcial o totalmente desconocidas”.

Esta novela, que narra un oscuro episodio de la historia polaca, le valió a Tokarczuk violentos ataques de sectores nacionalistas de su país y, como fresco de un mundo contradictorio y dinámico, en la tensión entre el vencimiento de viejos paradigmas (políticos, económicos, religiosos, tecnológicos) y la emergencia de otros nuevos, Dehnel la entiende como una poderosa parábola de nuestro mundo de hoy:

Durante años, gracias a su increíble potencia y sabiduría, pero también a su lirismo y sentido del humor, los libros de Olga Tokarczuk han tendido puentes entre el corazón del mundo occidental, seguro y venturoso, y los márgenes inseguros y desconocidos, las literaturas de “los dioses menores”. […] Inspirada en los relatos sobre el místico y reformador religioso del siglo XVIII Jacob Frank, […] Olga Tokarczuk ha creado una obra épica monumental, de casi mil páginas, sobre eventos transcurridos hace mucho y olvidados, pero también un relato universal e intemporal. Universal, porque ha convocado a la existencia a toda una muchedumbre de personajes vívidos y memorables, que cuentan con ansias sus pequeñas fortunas y contribuyen así a la opulencia narrativa de la novela. De modo que tenemos: un profeta enigmático, su mujer y su hija, el fiel cronista de la secta, una anciana determinada a vivir eternamente por medio de la magia cabalística, un obispo que vive y respira política, un alborotador nato que se ha coronado a sí mismo como rey de las islas griegas, su prima, una grande dame con hábitos bastante inusuales, su leal dama de compañía que es también una poeta, un cura de provincias que está enamorado de la dama de compañía y está escribiendo su propia enciclopedia, más una amplia gama de miembros de la secta, hombres, mujeres y niños, viejos y jóvenes, bellos y feos, tercos y sumisos. Mientras introduce estos personajes históricos, Tokarczuk revela ese lado de ellos que ha estado oculto al mundo, y cuando va más allá de los hechos registrados por los historiadores, da voz a los que nunca tuvieron voz: los maltratados, esos que desaparecieron sin dejar huella, apiñados en los márgenes de la historia oficial. Esta es una vida acotada en ese tiempo y espacio y, gracias a la maestría de Tokarczuk, dice también mucho acerca de otros tiempos y espacios. […] Hoy, en esta era de fake news y propaganda, la sutileza y la profundidad psicológica con la que Olga Tokarczuk delinea a personajes individuales, sociedades e incluso naciones enteras y épocas, es un ejercicio de la comprensión del otro.

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