De diáspora y amistad: ‘A media voz’, un documental de Heidi Hassan y Patricia Pérez

Fotograma de ‘A media voz’, un documental de Heidi Hassan y Patricia Pérez

Hace varios años que Heidi Hassan y Patricia Pérez andan por Europa. Estas cineastas cubanas tienen en su haber audiovisuales como Hay que saltar del lecho con la firme convicción de que tus dientes han crecido, Otra isla o Tierra roja. Sobre una tierra, justamente, pero esta vez gallega, donde tras sus estancias por Madrid o Suiza, han plantado bandera estas amigas, discurre A media voz, el documental cuyo rodaje acaban de concluir, en colaboración con Matriuska Producciones, firma de Pontevedra, que lleva ya experiencia en el ámbito cinematográfico.

A media voz es una coproducción entre España, Suiza, Francia y Cuba. Cuenta con las ayudas de Agadic, ICAA, Ibermedia, el Fondo Noruego para el Cine Cubano y la Fundación Emilie Gourd. La pieza fue premiada en el Festival de Málaga y avalada en el Foro de Coproducción del Festival de San Sebastián y en el DocLisboa –según Cluster Audiovisual Galego–. A media voz habrá ido viajando por Madrid, Ámsterdam, Ginebra, cuando recale por fin –¿dónde si no?– en La Habana, esa capital donde las autoras llegaron a presentarse en sesiones fílmicas como la de la Muestra Joven, y que es la ciudad natal de ambas.

Si, según la sinopsis mostrada por Rialta, en Tierra roja (Premio de Ficción en la 7ma Muestra), pudimos sumergirnos “en la psiquis de una migrante”, avistar la vida de alguien que puede recordarnos a Heidi o a otras latinoamericanas como ella, deambulando en una país de lengua ajena, “entre el pasado y el presente, el aquí y el ahora”, en A media voz, que ha sido calificado de “documental autoetnográfico”, accedemos a otras zonas de la biografía de las cineastas. Conocemos el retomar de los vínculos, a partir de una correspondencia audiovisual típica de la contemporaneidad, entre Patricia y Heidi, tras haber emigrado en distintos tiempos y hacia distintas latitudes. Allí se aborda, pues, el proceso de su emigración, el sacudimiento de las identidades (geográficas, femeninas, intelectuales), más allá del archipiélago, y su rencuentro en el ejercicio de la amistad y el de la cámara en mano, que tan bien se les da. Con su viaje interior, nos internamos en los paisajes gallegos de Roncudo, Monte Branco, A Barra, Pedra Cuca, Corme, Laxe…, y en el mar; espacios que “marcaron” a estas mujeres “en su viaje hacia una nueva vida” –al decir de Cluster.

En la sinopsis difundida por la Fundación Academia de Cine, el filme documental se describe de este modo:

A través de la correspondencia audiovisual entre dos cineastas cubanas radicadas en Galicia y Ginebra, se articula el diálogo de este documental autoetnográfico. Dos mujeres que se abalanzan sobre los 40 años y que afrontando los retos de la emigración intentan reconstruirse lejos de Cuba. Dos historias en las que identidad, maternidad y creación se entrecruzan y se impulsan mutuamente.

Heidi Hassan se inició como fotógrafa y luego se internó en el séptimo arte. Graduada de Dirección de Fotografía en la EICTV y de Dirección Cinematográfica en la Escuela de Bellas Artes (HEAD) ginebrina. Se fue a Suiza por 2002. Entre sus piezas pueden mencionarse también: Miserere, Tormentas de verano, La caja infinita…, si bien ha participado en la fotografía y tras la filmación de muchos otros audiovisuales.

Con Otra isla, Heidi y Patricia –quien además lo editó con lauros en la Muestra Joven de La Habana– obtuvieron el premio al Mejor documental en el Havana Film Festival de Nueva York, en 2015, el mismo año que les concedieron el LASA Award of Merit in Film en San Juan.

Patricia Pérez se graduó asimismo de la EICTV de San Antonio de los Baños, en Dirección Cinematográfica, y en Dirección de Teatro en el Instituto Superior de Arte. Se halla instalada por la península ibérica aproximadamente desde 2003. Directora y guionista de cine, desde 2014 forma parte de la Junta Directiva de DOCMA, Asociación de Documentalistas de España. Otras obras suyas son: Otoño, Humo, Piscina municipal, Hoy puede ser un gran día

Heidi y Patricia, a solas o a dúo, se habían venido moviendo entre lo documental y lo ficcional, con apelaciones a lo biográfico y exploraciones en los traumas del exilio, como en el retrato de aquellos cubanos que llegaron a acampar en una plaza madrileña, olvidados por el gobierno cubano y español, entre los portazos del comunismo y el capitalismo. Recuérdese si no el meollo del largo Otra isla.

Incursiones en lo experimental, como Exilio (2007) o Los turistas (producido por Samuel Torello) hacen natural que la visualidad de A media voz –según comenta Cluster– lleve su trama “bajo una estética experimental que se aleja de los cauces habituales”. Una marca de agua que ya va siendo –junto a la mirada sobre las identidades en migración y lo autoetnográfico– parte clave de la declaración de estilo, de trabajo y de vida de estas amigas que, por suerte, retomaron más allá de la Isla el arte que las (re)une. Quien lo quiera comprobar que empiece o se adelante con el tráiler del filme.

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