‘Athena’, un cómic cubano que sueña con la Gran Manzana

Fotograma de 'La caravana' (en proceso), Casa Cruces Estudio

Desde finales de agosto de 2019, visibilizada por esa plataforma de provocaciones y réplicas de viejos y nuevos enlatados que es Incubadora, volvió a la arena de combate Athena, un cómic cubano en inglés, que anda buscando suerte por los pasillos de las editoriales de New York desde el año 2018, y cuyos orígenes nos remontan a 2006.

Engendrada a cuatro manos por el artista visual Just-Swamp (Yussuán Remolina Amador) y por el traductor y guionista Daniel Cruces-Pérez, ambos nacidos en La Habana en 1983, esta obra que espera ganar regularidad tiene todos los ingredientes del misterio, el mito y la espera. Como ha señalado Michel Mendoza al auparlos desde la sombra de esa página web donde fue colgada la historieta a mediados de 2018, esta punta de iceberg –que deja lanzas y dientes ensangrentados, clamando por más tras el “to be continue”– es hija del “asteroide del [casi] desconocido cómic indie cubano contemporáneo”, siempre por descubrir entre tanto estrellato didáctico y bobalicón de la historieta del patio.

Just-Swamp, quien estudió grabado en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, residió en México, donde expuso sus pinturas, y se instaló desde 2016 en los Estados Unidos. Allí trabaja como profesor de artes plásticas, en New York. Al bojear en su web, sobresale su interés por desarrollarse como ilustrador y dibujante de cómics, y que se ha dedicado al fan art, basado en videojuegos y películas. Junto a Athena, otras historietas colgadas en www.just-swamp.com son: The Island Solipsist y Story of the Boy X, así como nueve páginas iniciáticas de The Path of the Hollow Knight –inspirada en una experiencia de juego que remite a Dark Souls, y que se sirvió de la plataforma online Patreon.

Daniel Cruces-Pérez, músico, dramaturgo, actor ocasional y nerd, tiene a bien enunciar algunos de los de su “cadena espiritual” en este ámbito, mientras que descubre que “tienen el toque oscuro” que imagina en/para Athena. Así: Hayao Miyazaki, Isao Takahata, Katsuhiro Otomo, Orestes Suárez, Carlos Giménez, Muñoz & Sampaio, Alberto Breccia, Roberto Fontanarrosa y otros paradigmáticos para el imaginario de este miembro de Casa Cruces Estudio –cuyo logo luce en el cómic que nos ocupa–.

Daniel Cruces-Pérez (foto de Ute Langkafel)

En Casa Cruces se han juntado, a por la pesadilla de un movimiento independiente de animación en Cuba, los artistas visuales Víctor Manuel Ortega Urrutia (La Habana, 1988) y Rubén Cruces-Pérez (La Habana, 1985), así como el diseñador que dio su marca de estilo hasta hace poco a las páginas del magazine independiente Vistar, Aldo Alejandro Cruces Newhall (La Habana, 1992) –estos últimos, hermanos de Daniel–. El equipo ha colaborado en varios proyectos, pero solamente había firmado hasta el pasado abril “un videoclip que realizó para Bassic Divission, un DJ sueco”, en 2017 –según explica Jesús Jank Curbelo en Zafra. Media & Cultura–. Con un trailer que engolosinó a unos cuantos por 2016, el estudio todavía se halla incubando –en una explicable, aunque ya muy dilatada vigilia– La caravana, mediometraje de animación con guion de Daniel y que inspiró el nacimiento de Casa Cruces; una flecha que debería salir disparada este mes de las cabezas siempre atribuladas de sus creadores a la pantalla, puesto que hace dos años ganó el famoso fondo para cine de la Embajada Noruega en Cuba, y dicen que “nobleza obliga”. Al respecto, hemos preferido no conminar por fechas a Daniel ni a Rubén, los codirectores, a ver si más temprano que tarde se hace el milagro de que veamos a sus peregrinos.

En cuanto a Athena, que va por ahora vestida de webcómic aunque le encantaría verse en soporte de papel, y cuyo primer número del primer volumen posee veinticuatro páginas, será reimpresa y reditada dentro de poco por Just-Swamp, en cantidad aún indeterminada, autofinanciada con fines pretendidamente comerciales. Si con anterioridad las entregas de la historieta fueron sumándose en Facebook e Instagram, con esforzada periodicidad semanal, desde julio de 2017, avanzado el año 2018 su dibujante ya había corrido con una corta autopublicación promocional (veinticinco ejemplares) y se aventuró a abordar con ella en octubre a varios editores, en el The New York Comic Con –esa convención anual de fanáticos de los cómics, las novelas gráficas, el anime y el manga, los videojuegos y las animaciones, que se celebra allí desde 2006.

‘Athena’ (fragmento), Just-Swamp & Daniel Cruces-Pérez

Es curioso que fuera justamente entre 2005 y 2006 que acontecieran en La Habana las primeras “sesiones de rueda” que nutrieron Athena, en el mismo lugar donde se fundó poco menos que una década después Casa Cruces. Allí se congregaban un grupo de amigos –artúricos– frente a la hoguera del monitor, para husmear entre los “tesoros”: “arte, videos, películas, revistas, música, cualquier cosa que resultara una alternativa a la cultura impuesta” –rememora Yussuán–. Y si sobrevenía el apagón, el ocio los arremolinaba en la sala alrededor de un nuevo divertimento, aquel Frankenstein que energizaban entre todos, mientras eran audiencia y creadores:

Cada uno tomaba una hoja de papel y dibujaba durante un minuto lo que sería la primera viñeta de un cómic colectivo. Luego […] teníamos que pasar esa hoja al que estuviera a nuestra derecha. Este tendría que continuar la narración con otra viñeta. Todos recibían la nueva viñeta y entre risas y un par de comentarios procedían a continuar por un minuto más. Algunos teníamos habilidades para dibujar e incluso para contar una historia a través del secuencial art, otros dominaban el texto a la perfección.

Pasado el tiempo y sobrevenidos algunos exilios, estando ya Just-Swamp en México, dedicado en pleno a la pintura, vino a ser retomada con terquedad aquella costumbre, en la distancia e intermitentemente. Ahí germinó por fin Athena, un cómic que allá por el año 2012 habían par/ctado hacer a dúo Yussuán y Daniel, cuando este empezó a esbozar una historia escrita especialmente para el estilo de dibujo del amigo que luego emigraría. Así, le fue enviando desde la Isla descripciones de personajes y páginas de acción a Yussuán, quien comenzó a ilustrarlas, en sus pocos ratos libres, entre la contemplación de películas y el turbeo.

Eran menos las discusiones que el trabajo casi a ciegas, en una historia que Daniel más bien seguía guardándose para sí, revelándola poco a poco, como un mago que sacara un pañuelo cada vez. Lagunas o fragmentariedad que se presienten en el desandar de las páginas, pero que no impiden el fluir de la historia y que otorgan a la imagen un plus de misterio por la mayor suspicacia que debe desplegar el lectautor. Sobre el método de trabajo que los liga y que puede ser un hándicap en este tour de force –aunque yo tiendo a verlo como una maniobra que termina otorgándole marca de estilo a su obra–, reflexiona Yussuán:

Lo interesante es que nunca hemos hablado de este cómic frente a frente. La dinámica de creación, se parece a la de aquellos tiempos: no sé qué me depara la próxima página, él no sabe cómo quedó ilustrada hasta que no la ve en las redes sociales. […] Así es que queda este efecto tan descentrado o quebrado de ansiedad, al consumirlo página tras página; cosa que me fue señalada bastante en el pasado Comic Con de New York. Esta sensación de “final ruso” que puede venir a la vuelta de cada página.

En efecto, al establecerse en los Estados Unidos en 2016, ilusionado en parte “por entrar en el floreciente imperio del cómic” –según palabras del propio Just-Swamp–, el proceso de colaboración se estrechó y dio como resultado que par de años más tarde Athena incursionase entre las galerías de queso azul de la Gran Manzana, buscando su condumio, sin lograr más que estimulantes intercambios de contactos y promesas futuras que aún no han llegado a cumplirse.

Entre ralentíes y crescendos, absortos en otros proyectos hasta hace poco, Yussuán afirma haberle (re)puesto las pilas este verano de 2019 a Athena y haber decidido abrir el balón de oxígeno para “avivar sus ascuas”. Así las cosas, Daniel ha vuelto sobre el guion, en busca del número dos de este primer volumen y el dibujante ha creado ya “una serie de nuevos viejos dioses que tendrán parte en la acción”.

El ilustrador y dibujante de cómics Just-Swamp

Dibujante y guionista esperan recrear las facetas de su heroína de la A a la Z, entrelazadas al Zeitgeist cubano, a la desesperanza y la pérdida –según Daniel. La tradición guerrera se amplifica en estas páginas donde el avatar de la diosa comienza sus aventuras (eróticas) atada a la cabecera de la cama de una pocilga inmunda, en una Habana adivinada. Con suerte, su estirpe la salva del cliché machista y la coloca, de un mordisco gozoso, en el cuerpo de su contrincante. Pues, como ha dicho Daniel: “Athena surgió de la idea de invertir el nacimiento de Atenea” y de la posibilidad de que habite en cualquier otra cabeza.

Sobre la fuerza no sólo simbólica de Atenea-Zara, ambos creadores se hallan como obnubilados por el toque trágico de su herencia mitológica y por los forcejeos de un poderío que hace también falibles a los dioses.

El próximo número –cuya cuerda o primer motor, propuesto por Daniel, recuerda un viejo videoarte de Yussuán, Así lo hacen algunos-– tendrá veintiocho páginas. Estará disponible con seguridad en 2020, en la misma página web. El ilustrador irá sembrando en las redes sociales, muy próximamente, vaticinios de lo que vendrá, para que comiencen tráfico y tránsito, para que se abra el túnel de las metamorfosis, antes de que otras campanas o engranajes comerciales cundan.

Independientemente de los dictados de presentarlo en la lengua de la Gran Manzana –con lo que la historia se vuelve menos accesible para los lectautores hispanos–, ojalá que la pasión de ser artífices y audiencia de sus propias obras no abandone a este dúo que nos ha confiado sus ensoñaciones al oído, con retintín de rapsodas. ¡Qué vengan las caravanas!

JMR
Jamila Medina Ríos en poesía: Huecos de araña (Premio David, 2008), Primaveras cortadas (México D. F., 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, 2013), Anémona (Santa Clara, 2013; Madrid, 2016), País de la Siguaraya (Premio Nicolás Guillén, 2017), y las antologías Traffic Jam (San Juan, 2015), Para empinar un papalote (San José, 2015) y JamSession (Querétaro, 2017). Jamila Medina en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, 2011). Jamila M. Ríos (Holguín, 1981) en ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier, 2012), cuyos títulos ha reditado, compilado y prologado para Cuba y Argentina. J. Medina Ríos como editora y JMR para Rialta Magazine. Máster en Lingüística Aplicada con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur; proyecta su doctorado sobre el ideario mambí en las artes y las letras cubanas. Nadadora, filóloga, ciclista, cometa viajera; aunque se preferiría paracaidista o espeleóloga. Integra el staff del proyecto Rialta.
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